Relato de Seguidores (II): Corazones y Espejos

jueves, 31 de julio de 2014

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-¡Pasa la pelota! ¡Pasa la pelota al 3! ¡Bloquea! - Jim gritaba una y otra vez a sus compañeros de equipo.

-¡Touchdown!- Gritó una voz por megafonía, haciéndose eco por los gritos de las animadoras, que saltaban delante de las gradas. Jim se acercó a otro jugador y golpeó su casco con el suyo.

A Ellie se le escapó un suspiro. Siempre se escapaba para ver los entrenamientos a escondidas, mejor que nadie se enterase de que llevaba enamorada de Jim Davies desde tercero o sería el hazme reir de toda la escuela. Allí todos podían ser muy crueles.

Estaba tan ensimismada viendo como corrían por el campo que no vió que se acercaban un grupo de chicas hasta que fue demasiado tarde, tropezó con ellas y cayó al suelo, tirando los libros y el estuche que llevaba en brazos.

-¡Cuidado por donde vas, payasa! .- Ellie cerró os ojos al reconocer la voz y apretó los dientes. Genial, tenía que haberse ido a tropezar nada mas y nada menos que con el grupito de barbies de la universidad. Si para las personas normales ser crueles era una opción, para Shanon Livs era una religión, y la seguía a raja tabla. Ni siquiera era buena con su grupito de amigas, las atacaba por la espalda cada vez que podía. Rodó los ojos y comenzó a recoger sus cosas. Las ciencias no eran lo suyo, así que no se calentaría la cabeza intentando encontrar el motivo por el que seguían siendo amigas suyas. De repente unas manos aparecieron en su campo de visión y sonrió cuando su amigo Mark se agachó para ayudarla a recoger.

-Otra vez en las nubes ¿eh? .- Mark era el único que sabía lo que sentía por Jim Davies, y como siempre desde que se habían conocido en la infancia, no le había fallado ni revelado su secreto.

-¿Que puedo decir? Jim Davies me vuelve completamente loca .- Sonrió tontamente, pensando en él.- ¿Has visto que...?

-Si, si, ya me has echo una lista completa de sus atributos... más de una vez... Pelo negro como la noche y sedoso como la crema, aunque nunca lo hayas tocado. Una piel tan tersa como la de un bebé pero tan fuerte y musculada... hay no añadiste descripción, porque suspiraste. Cara de un ángel caido del cielo, con ojos negros y una sexy cicatriz en la ceja, de una de sus jugadas al futbol. Cuerpo de infarto y un culo que haría pecar a un santo. Ellie, si tan perdida estas con él, lo mejor sería que intentases acercarte, entablar conversación. - Dijo Mark cogiendo las cosas y caminando con ella hacia el otro bloque de clases.

-¿¡Estas loco!? ¿¡Yo!? ¿¡Hablar con el!? ¿Que quieres? ¿Que se rían todos de mi durante lo que me queda de vida escolar? El me rechazará como, como... no se, como una rica rechazaría una zapatilla maloliente y usada. ¿Y porque no iba a hacerlo? Yo tambien la rechazaría. Nadie quiere una...

-¡Basta! .- Dijo Mark riéndose. - Cuando coges carrerilla no hay quien te pare... No sabes seguro si te va a rechazar, ademas si lo hace por fin, de una vez por todas te librarás de lo que sientes por él. No tendrás para siempre la duda de si siente lo mismo que tu o no. Ademas no eres una zapatilla. Si fueras algun tipo de calzado sin duda serías unos zapatos de claqué. - Mark comenzó a reir y salió corriendo por los pasillos cuando Ellie trató de pegarle con un libro en la cabeza.

-¿Como que unos zapatos de claqué? ¡Estas muy mal Mark! -Se estaba riendo tanto que empezaba a dolerle la tripa.- ¿Se puede saber porque?

-Porque son sexys, originales y sobre todo, divertidos .- Respondió sacándole la lengua, mientras entraban a la clase de literatura y se sentaban en segunda fila, donde siempre se sentaban juntos.

-Mark, ahora si que se que soy una zapatilla. Me has dejado congelada. No sabía que opinaras eso. - Dijo con los ojos como platos, dejando los libros en el pupitre. Mientras entraban el resto de chicos a clase se dedicó a mirar con atención a su buen amigo. El pelo castaño oscuro le caía en mechones desordenados, sus ojos verdes destilaban inteligencia y su boca era bastante bonita, un poco carnosa tal vez. Media 1,73 mas o menos y tenía el cuerpo mas fibroso que tonificado, pero la verdad es que era bastante mono. - Oye y ahora que lo pienso, tu eres muy lindo tambien, ¿como es que no te has lanzado ya a pedirle salir a alguna chica?

¿Eran imaginaciones suyas o Mark acababa de sonrojarse? Definitivamente no. Mark tiró el estuche con los bolis al suelo en un tic, se lanzó a recogerlos y volvió a sentarse, inquieto, sin mirarla.

-¿Mark? .- Ellie estaba boquiabierta. El se apresuró a mirarla, y trato de hablarle pero le salió un entrecortado balbuceo.

-Bu-bueno, es que... - Respiró hondo.- La chica que me gusta hace varios años que esta con otro. - Si Ellie hubiera abierto mas la boca habría batido un record. ¿A Mark le gustaba una chica? ¿ A su Mark? ¿Y ella no se había enterado? Sin querer una pequeña punzada de celos la apuñaló en el pecho, haciéndola dar un respingo en la silla, sorprendida. ¿Y aquello?

-¿En serio? ¿Porqué no me has dicho nada Mark? Lo siento mucho . - Le apretó la mano. - Tiene que estar loca para preferir a otro antes que a ti.

Mark solo le devolvió una tenue sonrisa y le apretó la mano, dándole las gracias. Antes de que pudiera continuar investigando la profesora entró en el aula y comenzaron las clases.

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Aquella tarde, cuando Ellie fue a su clase de baile todavía seguía dándole vueltas a la cabeza con la conversación que tuvo con Mark. La verdad es que nunca le había visto interesado en ninguna chica, no es que fuera un sex symbol, pero lo que le faltaba de deportista lo compensaba con sentido del humor, lealtad y cariño. Era un encanto lo mirara por donde lo mirara... se le hacia raro que alguien estuviera tan ciega como para rechazar a un bonachón como el.

-¡Ellie! ¡Céntrate! Casi tiras a Margie. - Se quejó su profesora Elizabeth, mientras la miraba con el ceño fruncido. - Tenemos la exposición de baile dentro de una semana, ¿y tienes problemas con los pasos? Pues yo que tu los iría afinando ya, sino quieres ser el hazme reir del baile de graduación mañana muchachita.

Ni siquiera la dejo responder, y antes de que pudieran colocarse en las posiciones de inicio sonó la campana. - ¡Muy bien clase! Por hoy hemos terminado. Buen trabajo. Nos vemos mañana.

Ellie suspiró y se pasó la mano por el pelo humedo, dándose aire en la nuca, y se puso en cuclillas, tratando de centrarse. Elizabeth tenía razón, tenía que centrarse. Impulsándose con las puntas se levantó con energia y camino hacia la radio, encendiendo la canción de la coreografia. Enseguida empezó a sonar "Vuelvo a verte" de Malu y Pablo Alborán. Se dirigió al centro del estudio y dejó que la musica la invadiera.

Comenzó a volar por la habitación, invadida por un sentimiento de nostalgia y algo más que no pudo explicar. A pesar de estar sola en la sala, nunca se había sentido tan acompaña y tan segura.

Y es que vuelvo a verte otra vez ...
y que se entere el mundo ....

Se agachó en el suelo, con gracia, para elevarse con una floritura, como si estuviera bailando con un principe misterioso en la habitación. Girando, dando vueltas, recorriendo la sala como si fuera el mundo y ella la dueña, inderrotable.

De amor se puede parar el tiempo ...
vuelvo a respirar profundo ...
y que se entere el mundo ....

Sus pasos la llevaron a la barra de madera que había delante de los grandes espejos de baile. Se agarró a ella y sin saber porque miró al espejo y bailó como si la vida le fuera en ella. Cruce de pasos, de espaldas al espejo, otro cruce, de cara a él, levantando las manos por encima de ella como si una brisa se tratara. Se deslizó sin despegar los ojos de su reflejo, que le devolvían una mirada brillante y eufórica. Los acordes de la canción se desvanecían, llegando al final de la canción, dejando a una Ellie sin aliento y emocionada cara a cara con el espejo, con las manos apoyadas a en el.

Que no importa nada más.

Durante unos instantes permaneció junto al espejo, tratando de recuperar el aliento. Hasta que de repente se sintió idiota, y volviendo la mirada, recogió su chaqueta y salió de la habitación.

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Mark estaba sentado en el parqué de la sala de baile, mientras veía a través del espejo como iban entrando a clase los chicos. No era que espiase a Ellie, el ya había encontrado ese lugar y era su escondite secreto antes de que Ellie decidiese que quería dar clases de baile. Pero merecía la pena mantener el secreto. Podía aprender y a la vez, observar a Ellie. Era tan guapa. Mark emitió un suspiro. No tenía ninguna posibilidad con ella... con sus ojos color miel que siempre brillaban con su perpetua sonrisa, y su pelo con olor a Albaricoque que siempre llevaba en un adorable caos, cayendo en mechones sobre un rostro perfecto.

-Eso si que es un rostro angelical y no lo de ese Jim Davies . - Refunfuñó mientras se levantaba para preparse. Frunció el ceño cuando al cabo de unos minutos fue obvio que Ellie no estaba centrada en los pasos, tambien fue obvio para Richard, que recibió un tremendo pisotón en el pie. -Ouch, eso ha debido doler....

Estaba comenzando a sudar cuando por fin acabó la clase. Se acercó al cristal, con tristeza, al percibir la mirada ausente y decaida de Ellie, eso no era normal en ella para nada. Estaba por llamarla cuando vió que se levantaba enérgicamente y encendía la radio. Sonrió.

-Esa es mi chica, mucho mejor. - Se puso en posición, listo para bailar con ella, y se estremeció cuando empezó a sonar la música. Era algo que siempre lograba la canción por más que la escuchara. Sin querer miró a Ellie y sintió su corazón estremecerse, algo le decía que este no sería un baile más de tantos.

Vuelvo a respirar profundo ...
que de amor también se puede vivir ....

Observó con pasión y orgullo sus movimientos, se esforzó por igualarlos. Tenía la gracia y la elegancia de un cisne, y la belleza de un amanecer. Su corazón palpitó locamente en su pecho, moviéndose a su ritmo. Sus dedos dolían por aferrar sus caderas, sus manos, su rostro y bailar con ella esta pieza como se merecía.

No quiero salir de aquí ...
porque vuelvo a verte otra vez ...

Mark se pegó al cristal, jadeando, movido por impulso, esas letras tan ciertas le espoleaban. Eso no estaba en los pasos, pero sin saber porqué, dejó que su cuerpo se moviera libre, siguiendo a Ellie a través del espejo, sintiéndose mas cerca y unido a ella de lo que nunca se había sentido.

Solo pudo recuperar el aliento cuando la música comenzó a debilitarse, llegando al final, y no pudo evitar susurrar al espejo, con la música.

Que no importa nada más.

De repente, derrotado, se quedó junto al cristal, apoyado en él, observando a Ellie, ligeramente ruborizada, con los labios entreabiertos. Nunca se había sentido tan bien.

-Y las cosas nunca fueron tan mal . - Susurró sin voz al verla marcharse. Tragándose la decepción recogió sus cosas, y salió de la pista. Acababa de salir por la ventana cuando recibió una llamada de Ellie. - Dime Ellie.

-¡Marks! ¿Vamos de tiendas esta tarde? ¡Quiero comprarme un vestido super fabuloso! -Un repentino silencio, que Mark sabía que era indicio de que estaba conteniendo el aliento. -Voy a hacerlo Mark. Voy a pedirle que me acompañe al baile.

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Ellie cerró la cortina del probador y dejó el vestido con cuidado sobre el enganche. Se miró en el espejo y pudo ver ella misma que tenía mala cara, no había fingido muy bien. No sabía bien que estaba pasando, pero desde que habló con Mark esa tarde lo había notado raro. Es decir, que aunque estaba como siempre, bromista, y alentandola con su alocado plan, ella notaba algo distinto, algo que no estaba bien. Se obligó a sacarse esos rollos de la cabeza y probarse el vestido, este era el cuarto, era de un rosa suave que resaltaba su piel, pero con su pelo hacía un espanto. Tal vez si se lo teñía...

Salió del probador todavía refunfuñando entre dientes cuando se dió de bruces con Mark, que la observaba con los ojos abiertos, horrorizado. - Pero ¿como te pones esos vestidos Ellie? ¿Estas loca? No te resaltan nada, parece que tu pelo es una pajarería o algo parecido . -Horrorizado le toco el pelo y colocó un mechón detrás de su oreja. - Deja de coger colores pálidos, si vas a hacerlo, hazlo bien. Dejame que te escoja unos cuantos, antes de que vuelvas loca a la dependienta y te lleves un saco de patatas como vestido.

Sin más se fue dejando a Ellie sin habla, y en el fondo agradecida, estaba claro que eso no era lo suyo. Mark volvió rapidamente con tres vestidos que había visto antes...No era que hubiera estado pensado en Ellie con ellos.... En fin, que eran perfectos. Uno marrón estilo imperial, largo. Otro rojo, palabra de honor, apretado, con una cinta negra en el busto, elegante y corto. Y el tercero, de color azul eléctrico. Era de la campaña de Cenicienta y tenía un escote corazón, la falda era un poco mas corta por delante y largo por detrás para facilitar el bailar, y en vez de pedrería tenía montones de brillante purpurina que hacía resaltar el vestido.

-Oh dios mío. - En cuanto se lo probó, Ellie se quedó sin aliento, era ideal.

-Oh no no no . - En cuanto salió Mark se quedó boquiabierto y luego se acercó, haciéndo aspavientos hacía ella. - Ese no, no se ni siquiera porque lo he escogido. No puedes ir de Cenicienta.

-Pero, ¿porque no? .- Ellie estaba anonadada y rapidamente, furiosa, ¿como podía darle un vestido tan bonito y luego decirle que no? . - Pero bueno ¿ y a ti que te pasa?

Mark abrió la boca, la cerró y la volvió a abrir. Sacudió la cabeza, sabía que estaba enfadada y no iba a pelearse ahora .-Nada, perdona, yo... tengo que irme. - Y sin más dió media vuelta y salió, dejándola sola, dolida y desconcertada en mitad de la tienda.

Al día siguiente Ellie seguía refunfuñando y tratando de desentramar el porque de la actitud de Mark. Estaba tan furiosa que casi se pierde el cotilleo del dia. Casi. Al parecer Sharon y Jim, que iban a ir juntos al baile habían peleado delante de todo el mundo esa mañana y ya no iban a ir al baile. Era su oportunidad. Como dijo Mark, no quería estar toda la vida pensando en que podría haber sido.

Antes de perder el valor salió corriendo hacia los vestuarios, y entró sin frenar, casi llevandose por delante al mismisimo Jim.

-¡Eh cuidado! ¿Que haces aqui nena? -Preguntó Jim, cambiando su gesto de sorpresa por una sonrisa vacilona al ver la cara deslumbrada de Ellie.

-Yo esto, es que bueno.... Jim quería preguntarte si te gustaría venir conmigo al baile de esta noche. - Soltó atropelladamente Ellie, que casi se quiso morir al ver la expresion de Jim. Por un momento pareció que iba a reirse en su cara, pero al momento siguiente puso una expresión pensativa, y acto seguido, una sonrisa brillante.

-Claro cariño, iremos juntos esta noche. Paso a recogerte a las ocho. ¿Como decías que te llamabas? . - Preguntó desinteresadamente, apoyado en la pared.

-Ellie, me llamo a Ellie . - El se acercó y le dio dos besos, lentos, en las mejillas.

-Encantado Ellie, ahora si me disculpas tengo que irme a entrenar. -Salió sin ni siquiera darse la vuelta y dejó a Ellie a punto de sufrir un colapso en el vestuario. Sonrió temblorosamente y echó a correr.

Estaba llegando al bloque de clases, deseando contárselo todo a Mark y aclarar todo lo del día anterior, cuando lo vió hablando con Violeta, una chica de francés, heavy, muy sexy. Ambos estaban muy juntos y reían, esperando a que abrieran el aula. Ellie se detuvo lentamente cuando sintió una punzada en el pecho tan grande que casi le dolió físicamente, partiendole el alma en dos. Se quedó sorprendida de su propia reacción cuando le entraron unas repentinas ganas de llorar y se le humedecieron los ojos. ¿Que le ocurría? ¿Por que de repente sentia que su mundo se habia salido de su eje y le palpitaba el corazón? Se enfureció. ¿Y que demonios le pasaba a Mark? ¿Primero la dejaba plantada en la tienda y ahora estaba hablando tan tranquilo con otra chica? ¿Como era capaz de aparentar que no habia pasado nada, cuando ella no había podido pegar ojo en toda la noche, pensando en el?

El aire se le quedó atravesado en el pecho cuando una idea odiosa le arañó el corazón. ¿Y si esa era la chica de la que estaba enamorado Mark?

La envidia y los celos la asaltaron por sorpresa, pero con la fuerza de una bala de cañón. Destrozandolo todo a su paso y con los puños apretados, para evitar saltarle encima.

-Maldita sea... ¿que hay de malo en mi? ¿Por que no me puedo alegrarme por Mark, apoyarlo en vez de morir de celos?. -¿Celos?. ¡CELOS! ¿Era por eso? ¿Queria a Mark? Nunca habia sentido eso con Jim, a pesar de que siempre estaba rodeado de chicas.

Cuando Mark le había contado que estaba enamorado de otra chica, había sentido celos, y tambien miedo, pero creyó que eso era porque no había sido capaz de ver que a su mejor amigo le gustaba alguien, porque de repente comprendió que alguien podía quitarselo... Era su amigo del alma, su compañero, su mano derecha. Siempre estaban juntos. Siempre que tenía algún problema.. No. Siempre, sin condiciones, podía recurrir a él, porque sabía que la escucharía y la ayudaría.

Oh dios mio. ¡Estaba enamorada de Mark! Descubrirlo fue como si alguien le golpeara el cuerpo con una maza. De repente sintió un impacto en el cuerpo, una corriente de energía que la puso nerviosa, ansiosa y extrañamente calmada a la vez. Era como si todas las piezas por fin estuvieran en su sitio. ¿Como habia podido estar tan ciega? Y ahora, podía perderlo.

Tenía que decirselo. Tal vez lo cambiara todo para siempre, pero estaba decidida a correr el riesgo. Pero ¿como se lo contaba ahora, que había quedado con Jim?

¡Jim! Lo primero que tenia que hacer era decirle que no podia ir con el al baile. Le daba una verguenza tremenda, y Jim se enfadaría, pero seguro que si se lo explicaba lo acabaria entendiendo.

Sonó el timbre, indicando el comienzo de las clases. Ahora no podría hacerlo, además Jim tenia entrenamiento, asi que sería imposible que lograra hablar con el. Retirar la invitación al baile en publico no era una opción. Resignada, suspiro y entro a clase con los demas.

-¡Hola Ellie! - Saludo Mark. Estaba de pie al lado de la mesa, en vez de sentarse, y por un terrible segundo Ellie temió que Mark se fuera a otro asiento. Su cara estaba un poco roja y pudo ver que movía la boca, como haciendo el intento de hablar. Se notaba su incomodidad, y por un terrible momento Ellie se temió que le dijera que iba a sentarse en otro lado. - Oye... yo... con respecto a lo de ayer. Lo siento, no se que me paso. No debería haberte dejado allí sola...

-No Mark, no pasa nada, de verdad . - Ellie le sonrió, consciente de que debía de notársele en la cara el alivio que había sentido al oírle decir eso. Sonrió alegremente, colocando los libros en la mesa mientras veía como Mark se sentaba a su lado. También parecía mucho mas ligero, y no pudo evitar bromear. - Ya se que eres muy pasional Mark, no tienes que disculparte por eso.

-Tu si que me conoces Ellie . - La risa masculina que acompaño a esa respuesta fue directa a su estomago, causándole una estampida de mariposas.

-Puedes apostar que si Marks . - Le devolvió la sonrisa, temiendo mirarlo como una boba. En ese momento comenzaron las clases y ya no hubo tiempo de preocuparse.

Las clases pasaron con tortuosa lentitud, pero en cuanto sonó el timbre le dijo a Mark que tenía algo que hacer, salió corriendo hacia los vestuarios, y llegó en un tiempo record. En cuanto entro al recinto, aminoró el paso para recoger algo de aire. Se detuvo en la puerta un instante, reuniendo su valor. Cuando giró el picaporte, se quedo parada sin querer, oyendo unas carcajadas.

-Hoy ha venido una de esas cerebritos a pedirme salir, es buenísimo . - Reía Jim sentado en un banco mientras sus compañeros le reían la gracia a todo volumen. - Le he dicho que si, cuando Sharon vea que la he cambiado por alguien tan.... inferior... Una cerebrito nada mas y nada menos. ¡Sera buenísimo, que alguien lleve una cámara!

-Bueno, eso me quita la carga de encima de tener que cancelar nuestra cita, ¿no es verdad? . - Dijo sucintamente Ellie saliendo de la nada. No sabia de donde había sacado el coraje para salir, pero viéndoles las caras, merecía la pena. Ojala tuviera la cámara ella ahora. Se haría millonaria.

-¡Carrie! Espera no es lo que... - Ni siquiera se molesto en contestarle. Se dio la vuelta y con la dignidad de una reina se marcho a casa. Tenia un chico que conquistar.

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-Con que estabas aquí . - Ellie se acerco a la espalda de Mark lentamente, mirándolo con cariño. - He revisado el gimnasio tres veces buscándote.

El sobresalto de Mark fue obvio gracias a que, aunque apenas quedaba luz fuera del edificio de la fiesta, las luces de ésta salían por las ventanas y puertas, tiñendo de colores y sonido el césped y los edificios contiguos. Mark había entrado y huido del baile en diez minutos, se había refugiado en el fresco césped y hasta ahora, disfrutaba en soledad del baile. Tomó impulso para girarse y mirar a Ellie, pero no le dio tiempo, ya que Ellie paso por su lado, lo miró de frente un momento y después, se recogió la falda del vestido como pudo para sentarse a su lado. Estaba absolutamente preciosa.

-Perdona no sabia que me ibas a necesitar . - Respondió Mark con voz tenue. No había mas que mirar esos ojos para saber que lo lamentaba de verdad -Pensé que ibas a invitar a Jim, así que no quise estorbar.

-Lo invite, y tenias razón, dijo que si. - Le informo dejándose caer a su lado en la hierba, la luna iluminaba todo y desde donde estaban llegaba la música de la fiesta perfectamente clara. - Pero luego volví y le dije que no podía ir con el.

-¿Que? ¿Porque?- Mark tenia los ojos abiertos al máximo, incrédulo. - ¿Te has vuelto loca?

Ellie no tuvo otro remedio que reír. - Si, eso puede explicar perfectamente que me ha pasado hoy. O tal vez es que recupere la cordura por fin... Todavía no lo he decidido. -Sonrío a la nada, un poco ensimismada y después adopto una expresión seria para mirar a Mark, que había esta observando su perfil, todavía en shock.

-Luego te lo explico todo, pero ahora dime Mark, y se sincero por favor... ¿porque no querías que fuera de Cenicienta?. - Mark se quedo mirando esos ojos azules que le encantaban, sin aliento, hechizado. Había un brillo nuevo en esos ojos, algo que nunca había visto antes, y que le hizo sentir un nudo en el estomago. Mirando ese resplandor supo que era el momento. Ahora o nunca. Arriesgarse o perderla definitivamente.

Nervioso. Indeciso. Esbozo una sonrisa tímida, moviéndose ligeramente sobre el césped. Miro hacia el baile, y luego otra vez a ella, con el gesto ladeado. Todo en apenas unos segundos, y luego. La miro. Sonrió con ternura. Y le susurró:

-Porque Cenicienta suele enamorarse del príncipe, y el amigo enamorado de Cenicienta siempre acaba igual. En un rincón, obligándose a ser feliz por ella, obligándose a no mostrar cuanto le duele perderla. - La voz salió temblorosa, demasiado temeroso de que aquello significara el final.

Ellie apoyó la cabeza de lado sobre sus rodillas, sin importarle estropear su recogido. Ya nada importaba, salvo el. Mirada con mirada. Verde contra Azul. Miedo y Ansiedad. Amor y Cariño. El tiempo se había detenido con esa declaración, y Ellie no pudo evitar que se le escapara una lágrima, cayendo al vestido. Le respondió con el mismo tono vacilante, con el mismo miedo a soñar que fuera realidad.

-Tienes razón. Pero a veces, se obra el milagro y Cenicienta deja de ser ciega, viendo que el amor de su vida a estado a su lado todo el tiempo. Que un príncipe azul no es quien te rompe el corazón con su paso, sino el que te lo arregla con cuidado; No es quien te presta su chaqueta, te arropa con ella... Y no es quien te hace reír, ríe contigo. No es alguien inalcanzable, sino todo lo contrario, quien mas esta a tu lado, en cualquier momento. Tu eres mi príncipe azul Mark, y siento muchísimo no haberme dado cuenta antes. Te quiero muchísimo, y no puedo perderte.- La expresión de Mark había ido cambiado, mostrando: sorpresa, confusión, ilusión, y finalmente ternura y amor. Habría sido gracioso si Ellie no se hubiera inclinado para besarlo en ese momento. Sus labios se tocaron, sus párpados se cerraron. Un leve roce, conociéndose, atreviéndose. Se separaron lentamente, abriendo los ojos, mirándose con una sonrisa cómplice, y Mark, agarrándola de la mano la levanto de la hierba, la agarro firmemente contra el, cantando suavemente la letra de "Vuelvo a verte".

-Se acabó, ya no hay mas. Terminó el dolor de molestar a esta boca que no aprende de una vida. He dejado de hablar al fantasmas de la soledad. - Ellie rompió a reír de felicidad, apenas aguantando las lágrimas, apoyada contra su pecho.

-Solo tu podías elegir justo esa canción Mark, - Paso las manos por su cintura, apretándolo contra si misma.

-Bueno, la verdad, es que yo también voy a las clases de baile de Elizabeth, pero las veo desde el otro lado del cristal . - El grito de Ellie resonó, y se aparto de el sobresaltada, mirándolo entre la sorpresa y la acusación. Mark habló antes de que pudiera preguntar. - No es lo que piensas, me gustan las clases, y yo ya había empezado allí antes de que te apuntaras tu...

-Espera, quieres que me crea que has estado dando las clases de Elizabeth gratis, ¿y no me lo habías dicho? ¿Todo este tiempo has estado viéndolas a través del cristal..? -En cuanto hizo esa pregunta le vino algo a la mente, y se quedo callada mientras interrogaba a Mark con la mirada. -Ese día... cuando baile sola, o eso pensaba yo... tu estabas allí ¿verdad? Has estado bailando conmigo todo el tiempo.

Mark se sonrojo de vergüenza, incomodo por haber sido pillado en falta, pero se olvido de eso cuando vio que nuevas y brillantes lágrimas llegaban a los ojos de Ellie y esta vez se desbordaban sin control. La volvió a acercar a el, secando las lagrimas con los dedos, repitiendo una y otra vez que lo sentía, pero Ellie solo se abrazo a el, hundiendo la cara en su hombro, mojándole su camisa azul oscuro.

-Ellie, por favor, no... - Ella lo interrumpió alzando la mirada, resplandeciente, y lo abrazaba otra vez.

-No lo sientas Mark. No sientas haber estado siempre a mi lado .- Se mantuvieron abrazados durante un largo tiempo, acostumbrándose a la idea, alejando las lágrimas de una vez por todas, hasta que por fin Ellie dejo escapar una risita contra la chaqueta de Mark y le dijo. - ¿Sabes que estas muy atractivo de traje?

Mark le contesto con otra carcajada, separándola de él. - Gracias, pero yo creo que la extraordinaria aquí eres tu.

-Claro... Como que tu me conseguiste el vestido . - Bromeo Ellie sacándole la lengua, antes de dar una vuelta para que él la viera. Por fin estaban como siempre, y eso era lo mejor de todo.

-Lo que luce es la percha, y no pienses que me vas hacer cambiar de opinión. - Mark metió las manos en los bolsillos, con expresión burlona en la cara.

-A mi me basta con estar perfecta esta noche, pero ¿porque no vamos a pavonearnos por ahí un poquito? .- La sonrisa maléfica que le dirigió Ellie consiguió hacer reír a Mark otra vez, y se puso en movimiento.

-Por supuesto, en marcha. Y no digas tonterías, tu ya eres perfecta tal como eres .- Ellie lanzo una carcajada.

-¡Tu lo que eres es un zalamero!

-Digo lo que pienso . -El rostro de Mark era serio, pero en su voz sonaba la diversión. -A si que... ¿has rechazado a tu maravilloso Jim por mi?

Ellie se paro en medio del césped, a medio camino del baile y obligo a Mark a mirarla. - Pues si. Las cosas que antes parecían maravillosas dejan de serlo cuando descubres el verdadero tesoro. Además me ha parecido ver que al final vino con Sharon, son tal para cual, ¿No te parece?

-Sin duda, un par de cazurros los dos - Sonrió Mark. -Cuando Violetta me ha contado hoy lo de la pelea, no podía parar de reir. Le había pedido todos los jugosos detalles para contártelos luego. Si la vemos por ahí tengo que darle las gracias otra vez, me dijo que vendría con su novio.

-¿Ah si? Me alegro mucho por ella - Ellie no pudo evitar sentir satisfacción al oír eso. - ¿Vamos?

-¡No espera! ¿Escuchas eso? -Mark se mantuvo en silencio unos segundos con una mueca concentrada en la cara, mientras se esforzaba por escuchar la canción que tocaban en ese momento. -¡Si! Es esa. ¿Recuerdas que te dije que había una canción que me recordaba a ti?

Ellie asintió, todavía tratando de averiguar que canción era, porque solo habían sonado unos acordes.

-Pues te mentí, bueno, la que te pasé. Esta es la que me recuerda a ti. - Aferro su mano y con una mirada firme le pregunto - Ellie, ¿ bailas conmigo?

-Si . -Respondió con seriedad Ellie. No había nada que pensar. Apoyo la cabeza en su hombro, y alli, fuera de la realidad, se dejo llevar.-Es lo mas bonito que han echo por mi en la vida, parece una película. Mark... ¿Como has conseguido reconocer la canción tan rápido? Si apenas había empezado.

Mark sonrió y le besó la frente, marcando un ritmo pausado.- Es fácil reconocer algo cuando te pasas los días escuchándolo, soñando, imaginando.

Ellie descanso la cabeza en su hombro, y dejo escapar un suspiro, disfrutando de su voz ronca al cantar en su oído. Era tan tierno y tan romántico. No se explicaba como no había sido capaz de darse cuenta antes, pero se alegraba de haberlo echo antes de que fuera demasiado tarde.

Tu enciendes los cielos que están encima de mi,
una estrella tan brillante...
Si las paredes se rompen, yo te confortare,
Si los ángeles lloran, oh yo estaré allí por ti...
Si tu y yo podemos montarnos en una estrella, si te quedas conmigo nena, podemos dominar el mundo
Todas las estrellas están viniendo esta noche
ellas están iluminando el cielo esta noche
por ti.

El resto entre ellos, como siempre, no necesitó palabras.

HNI_0005* Naomi*

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