










Sinopsis





Reseña Esplendor secreto - Nora Roberts
Información básica:
Nº de páginas: 252 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: HARLEQUIN IBERICA, S.A.
Género: Contemporáneo
Sinopsis:
El teniente Seth Buchanan se hallaba cara a cara con una mujer muerta... que empuñaba una pistola. Su investigación por homicidio, y su corazón, se volvieron un torbellino cuando Grace Fontaine resultó estar viva y coleando... y en posesión de uno de los enormes diamantes azules conocidos como las Estrellas de Mitra.
Aquel frío y circunspecto policía no permitía que los sentimientos se interpusieran en su trabajo, y todo lo que sabía sobre la famosa heredera le inducía a pensar que era puro veneno. Pero en su irresistible presencia resultaba difícil recordar que hubiera otros misterios más importantes que resolver que la propia Grace.
Opinión:
Como digo de esta trilogía, uno de los mejores libros que he leído en mi vida. En mi opinión Nora Roberts culmina esta saga con gran dosis de suspense, drama y como no podía faltar su toque especial para la trama. Reencarnaciones reencontradas, secuestros, y un malo psicópata que no podía faltar.
En relación a los protagonistas me encanta el aire que le da a Grace... ese toque de << a mi no me importa una mierda lo que pase con el mundo >> y sin embargo que por dentro este tan tocada, que sea tan amable, bondadosa... por explicarlo en alguna manera que se pueda describir... buena, buena gente, buena persona, guapa por fuera y bellísima por dentro. Sin embargo el papel protagonista masculino, es decir Seth... pues lo mataría jajaa perdonad mi sinceridad, pero es el típico engreído que no ve mas allá de las apariencias, y a pesar de tener las evidencias de que las cosas no son como el cree, sigue insistiendo, sin importarle, o lo que es peor, sin ni siquiera darse cuenta del daño que hace a los demás. Una relación muy tormentosa que me engancha y me rabia a partes iguales. Un final soberbio tanto para la trama como para la pareja ( aunque no me importaría que se comiera un poco mas de polvo, en lo que le perdona xD)
La familia de Grace... sinceramente... no tengo palabras para expresar el asco que provocan y el odio que les tengo. Solo envidian el dinero de Grace y de corazón, lamento y echo muchísimo en falta en el libro una escena donde se los pusiesen a todos en su lugar, porque a ese trato no hay derecho....
Mi puntuación: 9/10!! Muy muy recomendable!
Fragmentos:
-Tu tía no tenía razón -dijo otra vez-.Y ha sido cruel. Tú no tienes la culpa.
-Claro que la tengo -ella se apartó e intentó meter la llave en la cerradura de la puerta del coche. Tras tres intentos fallidos, abandonó y las llaves cayeron tintineando al pavimento mojado mientras él la tomaba en sus brazos.
-Oh, Dios -estremeciéndose, ella apretó la cara contra su pecho-. Oh, Dios.
Seth no quería abrazarla, no quería ser él quien la consolara. Pero sus brazos la rodearon antes de que pudiera detenerse, y una mano acarició su pelo.
-No te merecías eso, Grace. No has hecho nada para merecerlo.
-No importa.
-Sí, sí que importa -Seth se sintió flaquear, la atrajo hacia sí, intentando disipar sus temblores-. Siempre importa.
-Sólo estoy cansada -Grace se apretó contra él mientras la lluvia densificaba el aire. Allí había fortaleza, se dijo. Era un refugio. Una respuesta-. Sólo estoy cansada.
Alzó la cabeza y sus bocas se encontraron antes de que se dieran cuenta de que lo deseaban. Grace emitió un leve gemido de gratitud y alivio. Abrió su corazón magullado al beso y, cerrando los brazos alrededor de Seth, lo urgió a tomarlo.
Llevaba mucho tiempo esperándolo, y, demasiado aturdida para preguntarse el porqué, se ofreció a él. Sin duda el consuelo, el placer y aquel deseo que todo lo consumía eran razones suficientes. La boca de Seth era firme, la que siempre había querido. Su cuerpo era duro y sólido, el complemento perfecto para ella. «Aquí está», pensó dejando escapar un profundo suspiro de felicidad.
Seguía temblando, y Seth sintió que sus propios músculos se estremecían. Deseaba tomarla en brazos, alejarla de la lluvia y llevarla a algún lugar tranquilo y oscuro donde pudieran estar solos. Donde pudieran pasar una eternidad juntos.
El latido del corazón le atronaba la cabeza, amortiguando el ruido de los coches que se deslizaban chapoteando sobre el pavimento mojado, más allá del aparcamiento. Sus rápidas palpitaciones ensordecían la vocecilla de advertencia que pugnaba por hacerse oír en un rincón de su cerebro, diciéndole que se retirara, que se alejara de allí. Nunca había deseado nada tanto como deseaba perderse en ella y olvidarse de las consecuencias.
Embargada por la emoción y el deseo, Grace lo abrazaba con fuerza.
-Llévame a casa -murmuró contra su boca-. Seth, llévame a casa, hazme el amor. Necesito que me toques. Quiero estar contigo -su boca buscó de nuevo la de Seth en una súplica desesperada de la que no se creía capaz.
Cada célula del cuerpo de Seth ardía de deseo por ella. Todos sus deseos parecían haberse fundido en uno solo, y era por ella. Su reconcentración casi violenta le hacía sentirse vulnerable y trémulo. Y furioso. Poniendo las manos sobre sus hombros, la apartó.
-Para algunos, el sexo no lo soluciona todo.
Su voz no había sonado tan fría como pretendía, pero sí lo bastante crispada para impedir que Grace le tendiera de nuevo los brazos. ¿Sexo?, pensó ella mientras intentaba aclarar sus confusas ideas. ¿De veras creía él que se refería a algo tan simple como el sexo? Entonces se fijó en su semblante, en la línea endurecida de su boca, en la leve expresión enojada de sus ojos, y se dio cuenta de que así era. Su orgullo quedó hecho jirones, pero logró aferrarse a unos cuantos hilos.
-Parece que para ti no lo es -alzando la mano, se atusó el pelo y se enjugó las gotas de lluvia de la cara-. O, si lo es, eres de los que se empeñan en llevar la iniciativa -curvó los labios, a pesar de que los tenía fríos y rígidos-. Te habría parecido genial si hubieras dado tú el primer paso. Pero, si lo doy yo, eso me convierte en una... ¿Cómo me llamarías tú? ¿Una perdida?
-No creo que usara ese término.
-No, eres demasiado comedido para recurrir a los insultos -Grace se agachó, recogió sus llaves mojadas y las agitó en la mano mientras observaba a Seth-. Pero tú también me deseabas, Seth. Tu autodominio no ha sido suficiente para enmascarar ese pequeño detalle.
-No espero poseer todo lo que deseo.
-¿Y por que no? -ella dejó escapar una risa breve y seca-. Estamos vivos, ¿no? Y tú, más que nadie, deberías saber lo angustiosamente corta que puede ser la vida.
-No tengo que explicarte cómo vivo mi vida.
-No, claro. Pero es evidente que estás muy dispuesto a cuestionar cómo vivo yo la mía -su mirada se deslizó más allá de él, hacia las luces que iluminaban el tanatorio-. Estoy muy acostumbrada a eso. Hago lo que me viene en gana, sin pensar en las consecuencias. Soy egoísta, egocéntrica y despreocupada -alzó un hombro mientras se daba la vuelta y abría la puerta del coche-. En cuanto a los sentimientos, ¿qué derecho tengo a ellos? -se metió en el coche y le lanzó una última mirada. Su boca se a curvó con seductora facilidad, pero aquella sonrisa provocativa no alcanzó sus ojos, ni ocultó el dolor de su expresión-. En fin, quizás en otra ocasión, guapo.
Seth vio alejarse su coche entre la lluvia. Habría otra ocasión, se dijo, aunque no fuera más que porque no le había mostrado la fotografía. No había tenido valor, pensó, para aumentar su infelicidad esa noche.
Sentimientos, pensó mientras se dirigía hacia su coche. Grace los tenía a raudales. Seth sólo deseaba poder comprenderlos. Se metió en el coche y cerró la puerta. Ojalá entendiera los suyos propios.
Por primera vez en su vida, una mujer tenía su corazón en las manos. Y lo estaba estrujando.
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Seth observó cómo se contoneaba mientras caminaba hacia la casa y, en cuanto la puerta se cerró tras ella, él cerró los ojos. Cielo santo, pensó, estaba enamorado de Grace.Y lo suyo era totalmente imposible.
Dentro de la casa, Grace recorrió casi bailando el pasillo. Estaba enamorada. Y era maravilloso. Era nuevo, fresco, inusitado. Era lo que había estado esperando toda su vida. Su rostro brillaba cuando entró en la cocina y encontró a Bailey y a Cade sentados a la mesa , tomando un café.
-Buenos días, tropa -canturreó mientras se acercaba la cafetera.
-Buenos días -Cade se mordió la lengua para no echarse a reír-. Me gusta tu pijama.
Riendo, ella llevó su taza a la mesa, se inclinó y le plantó un beso en la boca.
-Te adoro. Bailey, adoro a este hombre. Será mejor que lo ates en corto pronto, no vaya a ser que se me ocurran malos pensamientos.
Bailey sonrió soñadoramente mirando su café y luego alzó los ojos húmedos y brillantes,
-Nos casamos dentro de dos semanas.
-¿Qué? -Grace agitó su taza y el café estuvo a punto le derramarse-. ¿Qué? -repitió, y se dejó caer en una silla.
-Cade no quiere esperar.
-¿Para qué iba a esperar? -Cade tomó la mano de Bailey sobre la mesa-. Te quiero.
-¡Casaros! -Grace miró sus manos unidas. Una pareja perfecta, pensó, y dejó escapar un suspiro tembloroso-.Es maravilloso. Es increíblemente maravilloso -posando una mano sobre las de ellos, miró a los ojos a Cade. Y vio exactamente lo que quería ver-. Serás bueno con ella -no era una pregunta, era una constatación. Tras apretar rápidamente su mano, se recostó de nuevo en la silla-. Bueno, una boda que preparar y sólo dos semanas para hacerlo. Vamos a volvernos todos locos.
-Sólo va a ser una pequeña ceremonia -comenzó a decir Bailey-. Aquí, en casa.
-Voy a decir una sola palabra -dijo Cade con voz suplicante-. Fuguémonos.
-No -Bailey sacudió la cabeza, se echó hacia atrás y tomó su taza-. No voy a empezar nuestra vida en común ofendiendo a tu familia.
-Mi familia no es humana. No puedes insultar a unos seres inhumanos. Muffy traerá a las bestias con ella.
-No llames bestias a tus sobrinos.
-Espera un momento -Grace levantó una mano y frunció el ceño-. ¿Muffy? ¿Muffy Parris Westlake? ¿Es tu hermana?
-Me temo que sí.
Grace consiguió reprimir a duras penas una carcajada.
-Entonces, Doro Parris Lawrence es tu otra hermana -alzó los ojos, imaginándose a aquellas dos irritantes y vanidosas señoronas de Washington-. Bailey, huye, por tu vida. Vete a Las Vegas. Cade y tú podéis casaros delante de un juez disfrazado de Elvis y pasar una vida tranquila y deliciosa en el desierto. Cambiad de nombre. No volváis nunca.
-¿Lo ves? -complacido, Cade dio una palmada sobre la mesa-.Ya te lo decía yo.
-Dejadlo ya los dos -Bailey logró contener la risa, pero le tembló la voz-. Celebraremos una ceremonia sencilla y austera... con la familia de Cade -sonrió a Grace-.Y la mía.
-Sigue intentándolo tú -Cade se levantó-.Yo tengo un par de cosas que hacer antes de irme a la oficina.
Grace volvió a levantar su taza.
-No conozco mucho a su familia -le dijo a Bailey-. He logrado ahorrarme ese pequeño placer, pero puedo decirte que, por lo que he oído, te llevas lo mejor de esa casa.
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Seth estaba apenas a seis kilómetros de la casa cuando recibió otra llamada. Descolgó su teléfono y gruñó:
-Buchanan.
-Teniente, soy el detective Marshall otra vez. Acabo de enterarme de que ha llegado aviso de una alarma. Un supuesto robo en el 2918 de East Lark Lane, Potomac.
-¿Qué? -por un instante, su mente quedó en blanco-. ¿Grace?
-Reconocí la dirección por el caso de homicidio. Su sistema de alarma se ha disparado y no contesta a las llamadas de comprobación.
-Estoy a cinco minutos de allí -ya estaba dando media vuelta, haciendo chirriar los neumáticos-. Avise a los dos coches patrulla más cercanos. Inmediatamente.
-Ya estoy en ello.Teniente...
Pero Seth ya había tirado a un lado el teléfono.
El sistema de alarma era nuevo, se dijo, procurando calmarse y pensar con claridad. Los sistemas nuevos a menudo fallaban.
Grace estaba enfadada, no contestaba al teléfono, hacía caso omiso de aquel alboroto. Sería muy propio de ella. Seguramente estaría sirviéndose otra copa de champán, en actitud desafiante, maldiciéndolo a él. Tal vez incluso hubiera hecho saltar ella misma el sistema de alarma, sólo para que él volviera a toda prisa con el corazón en un puño. Sería muy propio de ella.
Pero eso tampoco era cierto, se dijo Seth mientras derrapaba al doblar una esquina. No era propio de ella en absoluto.
Las velas ardían aún en las ventanas. Seth intentó tranquilizarse pensando en eso mientras frenaba en la rampa de la casa y salía a todo correr del coche. La cena todavía estaría caliente, la música seguiría sonando, y Grace estaría allí, de pie bajo su retrato, furiosa con él.
Golpeó salvajemente la puerta antes de lograr refrenarse. Ella no contestaría. Estaba demasiado enfadada para contestar. Cuando el primer coche patrulla aparcó, Seth se volvió y mostró su placa.
-Revisen el lado este -ordenó-.Yo iré por el oeste.
Dio media vuelta y se dirigió al lateral de la casa. Advirtió el fulgor del agua azul de la piscina a la luz de la luna, y de pronto se filtró en su cabeza la idea de que nunca la habían usado juntos, nunca se habían deslizado en el agua fresca desnudos. Entonces vio los cristales rotos. Y el corazón, sencillamente, se le paró. Sacó el arma y cruzó la cristalera rota sin pensar en el procedimiento. Alguien estaba gritando el nombre de Grace corriendo de habitación en habitación, poseído por un pánico ciego. No podía ser él. Y, sin embargo, se halló de pronto en las escaleras, jadeante, frío como el hielo, aturdido por el miedo, observando a un policía que se agachaba para recoger un trapo.
-Huele a cloroformo, teniente -el agente vaciló, dio un paso hacia el hombre que se aferraba a la barandilla-. ¿Teniente?
Seth no podía hablar. Había perdido la voz. Su mirada borrosa se movió, posándose en el rostro del retrato. Lentamente, con gran esfuerzo, logró ampliar su visión y ponerse de nuevo la máscara de la serenidad.
-Registren la casa. Palmo a palmo.
Reseña hecha por:
Reseña Estrella Cautiva - Nora Roberts
Información básica:
Nº de páginas: 256 págs.
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Editorial: HARLEQUIN IBERICA
Género: Contemporáneo
Sinopsis:
Debería haber sido pan comido. Lo único que tenía que hacer era atrapar a una hermosa mujer que había violado la libertad condicional y ni siquiera se molestaba en esconderse. Pero el cínico caza recompensas Jack Dakota descubriría muy pronto que en M.J. O’Leary no había nada fácil... ni tampoco en aquel caso. Alguien les había tendido una trampa. De pronto, se hallaban esposados el uno al otro y con un par de matones a sueldo pisándoles los talones. Y M.J. se negaba a hablar, incluso después de que Jack encontrara en su bolso un gigantesco diamante azul. Todo le decía a Jack que aquella seductora y astuta mujer no era trigo limpio. Todo, salvo su corazón cautivo.
Opinión:
El segundo libro de la trilogía de Las Estrellas de Mithra. A mi parecer este libro no tiene ningún desperdicio. Tengo una clara inclinación hacia los hombres románticos y un poco dulces como Cade, pero sin duda Jack esta en el ranking de mis favoritos.
¿A quien no le gusta un caza recompensas? Vida al limite, un cuerpo de infarto, coleta... el sueño de muchas mujeres, incluida MJ, que hubiera caído rendida sino fuera porque se pasan el libro peleando como el perro y el gato. Una pareja feliz jajaja
Tardan en tener feeling y reconocer que lo que sienten por el otro es algo mas que deseo sexual, pero cuando lo hacen se abre un mundo nuevo de oportunidades y se descubre a un Jack mucho mas profundo (no el idiota que aparenta al principio) y que intentara por todos los medios mantener a su chica a salvo, cosa que no es fácil.
Mj es cinturón negro, tiene un bar irlandés y esta acostumbrada a librarse de los problemas... a patadas. Esta mujer con su fuerza y espíritu me encanta, así como también es capaz de pensar con la cabeza fría, ser capaz de "obedecer" en momentos de peligro y mantener a un hombre como Jack enredado alrededor del dedo sin ningún problema. Esta chica es capaz de adelantarse a los pasos de Jack cosa que me hizo sacar mas de una carcajada... o dos...
Pruebas falsas, asesinatos, un diamante del tamaño de un puño, derrapes y muchos tiros, sin duda el libro ideal para los amantes de aventuras como nuestros protas.
Recomendación: 10!! Súper recomendable!!
Fragmentos:
—¿Sabes usar una pistola?
M.J. tomó el arma.
—Sí.
—Esperemos que no tengas que hacerlo. Abróchate el cinturón, si puedes —sugirió él mientras doblaban otra esquina. M.J. se golpeó el codo contra el salpicadero—.Y no me apuntes con esa cosa.
—Sé manejar un arma —ella apretó los dientes y procuró calmarse mientras miraba por la ventanilla de atrás—. Tú sigue conduciendo. Se están acercando.
Jack miró por el retrovisor y calculó la distancia que los separaba de los faros que se acercaban.
—Esta vez, no —dijo.
Avanzaba por las calles serpenteando, tocando el freno, pisando el acelerador, girando el volante de tal modo que los neumáticos chirriaban. El desafío, la sensación vertiginosa de la velocidad, le hacía sonreír.
—Me gusta hacer esto con música —dijo, y puso la radio a todo volumen.
—Estás loco —pero ella también sonrió—. Quieren matarnos.
—Y la gente que vive en el infierno quiere helados de cucurucho —tomó una calle de cuatro carriles y puso el coche a ciento treinta—. Este tanque no parece gran cosa, pero se mueve.
—Y la furgoneta también. No los has perdido.
—Aún no he empezado —miró a derecha e izquierda a toda prisa y se saltó un semáforo en rojo. Había poco tráfico, incluso cuando cruzaron a toda velocidad el centro de la ciudad—. Ese es el problema de Washington —comentó—. No tiene vida nocturna. Sólo políticos y embajadores.
—Pero tiene dignidad.
—Sí, ya —Jack tomó una curva a noventa y comenzó a serpear por aquella conejera de estrechas bocacalles y rotondas. De pronto oyó un chasquido metálico. Una bala había dado en su parachoques—. Parece que se están enfadando.
—Creo que intentan reventar las ruedas.
—Pues las acabo de comprar.
Viejas o nuevas, pensó ella, si una bala reventaba la goma, todo se habría acabado. M.J. respiró hondo, contuvo el aliento y, sacando medio cuerpo por la ventanilla, disparó.
—¿Estás loca? —a Jack le dio un vuelco el corazón y estuvo a punto de estrellarse contra una farola—. Mete la cabeza antes de que te la vuelen.
Ella disparó de nuevo.
—¿No querían jugar? —el tercer tiro alcanzó un faro. El ruido de cristal roto disparó su adrenalina. Poco importaba que hubiera apuntado al parabrisas—. Les he dado.
Jack dejó escapar un gruñido, le agarró de las posaderas de los vaqueros y tiró de ella. Por primera vez en su vida, le temblaron las manos al volante.
—¿Quién te crees que eres, Bonnie Parker?
—Se están retirando.
—No, yo les estoy dejando atrás. Deja que yo me ocupe de esto, ¿quieres?
Zigzagueó por las calles hasta salir a la avenida de cuatro carriles, la cruzó a toda velocidad y derrapó en la mediana con una serie de golpes cuyo estruendo hacía crujir los huesos. Saltaron chispas como estrellas cuando el acero rozó el asfalto. Con una habilidad que admiró a M.J., Jack viró describiendo un amplio arco y se dirigió hacia el norte.
—Lo están intentando —ella se giró en el asiento y asomó la cabeza por la ventanilla otra vez, a pesar de que Jack no paraba de rezongar—. Creo que no van a... —lanzó una maldición al oír un ruido de metal que se aplastaba—. Están retrocediendo. Se dirigen al norte por el nudo sur.
—Ya lo veo. No necesito que me hagas la retransmisión. Mete la cabeza. Y abróchate el cinturón.
Jack tomó a cien por hora el puente que llevaba a la autopista de circunvalación. Calculó que había ganado tiempo suficiente para escapar. Tomó derrapando el primer desvío y se adentró en Maryland.
—Los has perdido —M.J. se acercó a él y le dio un beso entusiasta en la mejilla—. Eres genial, Dakota.
—Tienes mucha razón —Jack estaba temblando. En cuanto creyó que podía permitírselo, se apartó al arcén y borró la sonrisa de la cara de M.J. agarrándola por los hombros y dándole un fuerte zarandeo—. No vuelvas a hacer una cosa así. Tienes suerte de que no te hayan volado los sesos.
—Corta el rollo, Jack
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—No era más que un jodido trabajo.
—Nadie te ha pedido que sea otra cosa.
Él achicó los ojos y dio un paso adelante con expresión retadora.
—Pero es otra cosa.
—Sí —ella bajó las manos y alzó la barbilla—. ¿Qué vas a hacer al respecto?
—Ya se me ocurrirá algo —Jack se acercó lentamente a la cómoda, recogió el diamante y volvió a dejarlo—. Pensaba que sólo eran las circunstancias, pero no es verdad —se dio la vuelta y observó su semblante—. Habría ocurrido de todos modos.
El corazón de M.J. comenzaba a aquietarse, sus latidos se hacían más densos.
—Yo también lo creo.
—Está bien —asintió él, afirmando los pies—. Dilo tú primero.
—No —ella frunció los labios—. Tú.
—Maldita sea —se pasó la mano por el pelo mojado y se sintió un tonto—. Está bien, está bien —masculló, aunque ella esperaba pacientemente, sin decir nada. Los nervios le cosquilleaban bajo la piel, sus músculos se tensaban como alambres, pero la miró fijamente a los ojos—. Te quiero —ella respondió rompiendo a reír a carcajadas. Jack apretó los dientes hasta que empezó a vibrarle un músculo en la mandíbula—. Si crees que puedes tomarme por un pardillo, nena, te equivocas.
—Perdona —ella sofocó otra risotada—. Es que parecías tan hecho polvo, tan mosqueado... Tu romanticismo me mata.
—¿Qué pasa? ¿Es que quieres que te lo cante?
—Puede que más tarde —se echó a reír otra vez, y su risa llenó la habitación—. Por ahora voy a dejarte en paz. Yo también te quiero. ¿Mejor así?
El estómago helado de Jack comenzó a derretirse.
—Podías intentar ser un poco más seria. No creo que esto sea para reírse.
—Míranos —ella se tapó la boca con la mano y se sentó a los pies de la cama—. Si no es para reírse, no sé para qué es.
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—¿Grace en un partido de béisbol? —ella soltó un soplido—. Sí, ya.
—Es una buena tapadera —comenzó a decir él, y frunció el ceño—. ¿Tu amiga tiene algo contra el deporte nacional?
—A Grace no le interesan mucho los deportes. Pero un desfile de alta costura o una buena ópera...
Ahora fue él quien soltó un soplido.
—¿Y sois amigas?
—Eh, que yo he ido a la ópera.
—¿Encadenada?
Ella se echó a reír.
—Prácticamente. Sí, somos amigas —dejó escapar un suspiro—. Supongo que, a simple vista, es difícil entender por qué. La empollona, el chicazo y la princesa. Pero encajamos.
Reseña hecha por:
Reseña Una Luz Furtiva - Nora Roberts
Información básica:
Nº de páginas: 256 págs.
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Editorial: HARLEQUIN IBERICA, S.A.
Género: Contemporáneo
Sinopsis:
Bailey James no recordaba nada, ni siquiera quién era. Pero saltaba a la vista que estaba metida en un lío. ¡En un lío espantoso! Y necesitaba desesperadamente la ayuda de Cade Parris si quería conservar la vida y descubrir de qué clase de embrollo se trataba.
Desde que había puesto sus ojos en la frágil belleza de Bailey, el impasible detective privado Cade Parris tenía la sensación que era él quien estaba a punto de olvidar quién era. Apostaría cualquier cosa a que Bailey no había cometido ningún delito. Pero ¿qué hacía ella con una bolsa llena de dinero y un diamante del tamaño de un puño? ¿Y cómo iba a desenredar él aquel misterio si a cada paso se tropezaba con su propio corazón?
Opinión:
Esta fue la primera trilogía que leí de Nora Roberts y sinceramente es muy difícil encontrar la pareja que pueda hacerle rivalidad al dúo que forman Cade y Bailey.
Tramas, acción, suspense, algo de miedo, magia antigua, otro triangulo que mete a nuestras protagonistas de lleno en un caos peligroso del que es mas fácil acabar muerto que vivo.
Cade es un personaje tan tierno que te dan ganas de morderlo, aun así sabe mantener la firmeza y la dureza característica de un detective privado en los momentos apropiados. No teme sus sentimientos y no se para ante nada ni ante nadie, y pobre del que se meta con sus seres queridos.
Bailey en cambio es un poco la típica protagonista algo sosa, responsable en todo momento, pero en conjunto todo esta perfectamente equilibrado. Cada una de las protagonistas tiene una faceta bien diferenciada, tanto que muchos preguntan como pueden ser amigas. La gemóloga, la tabernera y la niña bien.
Tanto si te gustan las novelas dulces y con misterio, con un carácter mas agresivo y acción o con un tono mas firme de drama y tormentosos amores, esta es tu trilogía.
Personalmente hablando Cade y Bailey forman mi pareja favorita, ambos se nivelan muy bien y es obvio que sus sentimientos son muy fuertes y sinceros! A pesar de que no puedan escapar de la familia de Cade jajajaja
El libro esta perfectamente relatado y puedes ponerte fácilmente en la piel de Bailey huyendo del terrible asesino, sobre todo viendo lo que ha visto. Una dama en apuros, un caballero dispuesto a auxiliarla, el descubrimiento de la verdad. Todo como el gran Halcón Maltes haría.
Mi puntuación es de 10! Extra recomendable!
Fragmentos:
—Había mucha emoción, enormes oleadas de emoción. Cólera, incredulidad, una sensación de dolor y de angustia. Y luego terror. Un terror puro, irracional.
—Eso podría explicar tu amnesia. No estás preparada para afrontarlo, sea lo que sea. Por eso lo relegas al olvido. Es una especie de histeria producida por un profundo trauma emocional.
-¿Histeria? —el término hizo alzar la barbilla a Bailey—. ¿Estoy histérica?
—En cierto modo, sí —Cade pasó sus nudillos distraídamente por el mentón alzado de ella—. Pero te favorece.
Ella apartó la mano de Cade con un gesto firme y deliberado que hizo que él enarcara una ceja.
—No me gusta ese término.
—Lo estoy utilizando en un sentido estrictamente médico. No te has dado ningún golpe en la cabeza,¿no?
Ella achicó los ojos.
-No, que yo recuerde, pero a fin de cuentas estoy histérica.
—Muy graciosa. Lo que quiero decir es que la amnesia también puede deberse a una conmoción cerebral —se enroscó un mechón del pelo de Bailey en un dedo sólo para sentir su tersura—. Siempre he creído que esas cosas no eran más que tonterías o patrañas de Hollywood, pero mi diccionario médico lo dice bien claro. Otra posible causa es un desorden funcional nervioso. La histeria, por ejemplo, y perdona que emplee ese término.
Ella hizo chirriar los dientes.
—Yo no estoy histérica, aunque creo que podría llegar a estarlo, si quieres que te haga una demostración.
-No, gracias, he visto más que suficientes. Tengo hermanas. Bailey... —tomó su cara en las manos con tanta ternura que los ojos de ella se agrandaron-. Lo que importa es que estás metida en un lío. Y vamos a solucionarlo.
— ¿Cómo? ¿Sujetándome en tus rodillas?
—No, eso sólo es un aliciente —al ver que ella esbozaba una sonrisa, Cade la apretó con más fuerza—.Y me gusta. Mucho.
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Al mirar por el panel lateral de cristal esmerilado, lanzó un gruñido—. En el momento oportuno, como siempre —agarró el pomo de la puerta, se giró y miró a Bailey—. Cariño, la mujer que hay al otro lado de esta puerta es mi madre. Creo que dijiste que tenías cierto interés en conocer a mi familia, pero te doy esta oportunidad porque te quiero. De veras. Así que te aconsejo que eches a correr, te escondas y no mires atrás.
Ella irguió los hombros con nerviosismo.
—Deja de hacer el tonto y abre la puerta.
—Está bien, pero yo ya te lo he advertido —preparándose para aguantar el chaparrón, Cade abrió la puerta y compuso una radiante sonrisa de bienvenida-.
¡Mamá! -la besó en la mejilla tersa y lustrosa-. Qué agradable sorpresa.
-No tendría que darte sorpresas si alguna vez me devolvieras las llamadas -Leona Parris entró en el recibidor. (...)
-Bailey —Cade se dio la vuelta, lanzó una sonrisa de disculpa a Bailey y extendió la mano. Bailey, ven a conocer a mi madre —«oh, Dios mío», pensó ella mientras bajaba las escaleras-. Leona Parris, ésta es Bailey, mi prometida.
—Señora Parris —a Bailey le tembló la voz un poco al tender la mano—. Es un placer conocerla. Cade me ha hablado mucho de usted.
-¿De veras? -«es atractiva, desde luego», pensó Leona. «Y educada, aunque un poco tímida»—. Me temo que, a mí, en cambio, de ti no me ha contado nada. Creo que no he entendido tu nombre completo.
—Bailey sólo lleva unos meses en Estados Unidos -dijo Cade jovialmente-. Me la he estado guardando para mí —deslizó un brazo sobre los hombros de Bailey y la apretó posesivamente-. Nuestro noviazgo ha sido todo un torbellino, ¿verdad, cariño?
-Sí —dijo Bailey débilmente-. Un torbellino ya lo creo.
—Y eres diseñadora de joyas —«unos anillos preciosos», advirtió Leona. Originales y atractivos-. Prima lejana de la princesa de Gales.
-A Bailey no le gusta alardear -dijo Cade rápidamente—. Cariño, tal vez deberías hacer esas llamadas. Recuerda la diferencia horaria con Londres.
—¿Dónde os conocisteis? —preguntó Leona.
Bailey abrió la boca, intentando recordar si le habían dicho algo al respecto a Ronald.
—En realidad...
—En el Smithsonian —dijo Cade suavemente—. Delante del diamante Hope. Yo estaba investigando un caso y Bailey estaba haciendo unos bocetos para un diseño. Parecía tan extasiada... Estuve veinte minutos siguiéndola por todas partes y hablando sin parar. ¿Recuerdas que amenazaste con llamar al guardia de seguridad, cielo? Pero finalmente conseguí embaucarla para que se tomara un café conmigo .Y hablando de café...
—Esto es sencillamente ridículo —dijo Bailey interrumpiéndolo—. Absolutamente ridículo. Cade, es tu madre, y no pienso consentirlo -se dio la vuelta y miró a Leona cara a cara-. No nos conocimos en el Smithsonian, y la princesa de Gales no es mi prima. Por lo menos, eso creo. Conocí a Cade el viernes por la mañana, cuando fui a su oficina para contratar sus servicios. Necesitaba un detective privado porque padezco amnesia y tengo en mi poder un diamante azul y más de un millón de dólares en metálico.
Leona aguardó diez segundos cargados de tensión mientras daba golpecitos con el pie en el suelo. Luego sus labios se afirmaron.
—Bueno, ya veo que ninguno de los dos pensáis contarme la verdad. Y, ya que preferís inventar ridículas historias, sólo puedo concluir que estáis hechos el uno para el otro -recogió su bolso y regresó a la puerta con paso altivo-. Cade, espero tener noticias tuyas cuando decidas concederme el honor de contarme la simple verdad.
Bailey se quedó pasmada. Cade, en cambio, sonrió como un tonto cuando su madre hubo cerrado la puerta de un portazo.
—No lo entiendo. Pero si le he dicho la verdad...
—Ahora sé lo que quieren decir con eso de que la verdad os hará libres -Cade se echó a reír a carcajadas y tomó a Bailey en sus brazos—. Está tan cabreada que me dejará en paz por lo menos una semana. Tal vez dos -le dio a Bailey un beso entusiasta mientras se dirigía a las escaleras-. Estoy loco por ti. ¿Quién iba a pensar que me libraría de ella contándole la verdad? -todavía riendo, la llevó a su dormitorio y la tiró sobre el colchón—. Esto hay que celebrarlo. Tengo champán en la nevera. Voy a emborracharte otra vez.
Ella se apartó el pelo de la cara y se sentó.
-Cade, es tu madre. Esto es una vergüenza.
-No, es pura supervivencia -se inclinó y le dio un fuerte beso—.Y, cariño, ahora los dos somos ovejas negras. No sabes cuánto me voy a divertir.
-Creo que no quiero ser una oveja negra —dijo ella alzando la voz mientras él salía.
—Demasiado tarde —retumbó la risa de Cade en el pasillo.
Reseña hecha por:
Reseña La Llave del Valor - Nora Roberts
Información básica:
Nº de páginas: 464 págs.
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Editorial: PUNTO DE LECTURA
Sinopsis:
El magistral y esperado cierre de la Trilogía de las Llaves.
“Solicitamos el placer de contar con tu compañía para tomar un cóctel y conversar en 4 de septiembre a las 20:00 en el Risco del Guerrero. Tú eres la llave. La cerradura te aguarda”
Tres mujeres atraviesan una situación laboral adversa. Ellas no se conocen entre sí, pero una misteriosa pareja las invita a su mansión en la montaña y les propone un extraño encargo: encontrar tres llaves mágicas. Cada una de las mujeres dispondrá de un plazo de 28 días, un ciclo lunar.
Tienen una oportunidad única de realizar sus anhelos, a cambio de una suma de dinero, deben liberar a tres semidiosas celtas de un viejo hechizo en el misterioso mundo que se esconde tras la Cortina de los Sueños.
La romántica Trilogía de las Llaves llega a su fin con el viaje de Zoe… Tras ayudar a Malory y Dana en la búsqueda de sus llaves, Zoe comprende que ella también tiene un destino marcado y que deberá demostrar su valor enfrentándose a miedos que la paralizan, exponiéndose a sufrir una pérdida de la que no se podría recuperar.
Opinión
Reconozco, que de las tres parejas Bradley y Zoe son los que mas me llegan. Este libro esta marcado por el momento de transición de una mujer y plasma muy bien los temores de una madre soltera que lucha contra sus anhelos secretos y profundos. Todo llega a su punto culminante, Con Sentidos la empresa de nuestras protagonistas comienza a funcionar, Brad no se deja avasallar por Zoe, jugando todas sus cartas y la ultima etapa de la búsqueda esta llena de peligros cuando el malvado hechicero Kane decide terminar de saltarse todas las reglas y venir personalmente contra Zoe. Hay momentos de tensión, suspense, risas y de mucha, mucha ternura.
Zoe y Brad me parecen una pareja excepcional y que merece mucho la pena conocerlos... son calidos, abiertos y extremadamente dulces. En el momento en que comienzan a llevarse mejor forman una unidad, aun con sus altibajos.
Nos damos cuenta de lo realmente listos que son los niños, lo que podemos ganar si creemos en la magia, el esfuerzo y los peligros que debe afrontar una madre soltera y sobre todo... nuestro príncipe puede estar a la vuelta de la esquina, por mal que estén las cosas, nunca es tarde para un final feliz.
No me voy a explayar mucho mas, porque podría hablar por horas de esta saga y mas de este volumen.
Extremadamente recomendable. Mi puntuación es de 100 sobre 10! Simplemente me encanta jaja.
Fragmentos:
—Desde luego que sí. Espera un minuto, por favor. Quiero tu opinión sobre
algo.
Antes de que Zoe intuyera sus propósitos, Brad la estrechó entre sus brazos y la
besó. Fue un beso comedido, comparado con el anterior, y ella se quedó rígida
como
una estatua, pero fue un beso al fin y al cabo.
Luego Brad se separó, aunque la mantuvo cogida por la cintura con firmeza, y
miró a Simón alzando una ceja.
—¿Y bien? —le preguntó.
Los ojos del muchacho eran alargados como los de su madre, dorados como los
de su madre, y albergaban un mundo de especulaciones. Tras cinco largos segundos,
puso los ojos bizcos, se metió un dedo en la boca e hizo como si vomitara.
—Aja —dijo Brad—. Y aparte de vomitar, ¿te supone algún problema que bese
a tu madre?
—No, si es que vosotros queréis hacer algo tan repugnante. Chuck asegura que
a su hermano Nat te le gusta meter la lengua en la boca de las chicas. Aunque eso no
puede ser verdad, ¿o sí?
Con lo que Brad consideró una capacidad de autocontrol heroica, logró mostrar
una expresión seria.
—Bueno, hay gente para todo.
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—Te agradezco que seas un caballero y que no intentes aprovecharte de la
situación para conseguir mis favores.
—Me quedo aquí porque no debes estar sola, no porque pretenda
aprovecharme de nada.
—Hum, aja. Sólo quería asegurarme de eso, y como ya estoy segura, voy a
contarte una cosa: yo no soy un caballero. —Dio un paso adelante y presionó su
cuerpo contra el de Brad—. Voy a aprovecharme de la situación —le agarró el trasero
con ambas manos y lo apretó— voy a intentar conseguir tus favores. ¿Qué vas a
hacer al respecto?
El organismo de Brad se erizó; el pulso se le alborotó.
—¿Lloriquear de gratitud?
Riendo, Zoe le mordió el labio inferior
—Llora más tarde. Pon tus manos sobre mí —pidió, y cautivó su boca—. Por
todas partes
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Arrobada de amor por todos ellos, Zoe se dirigió a Jordan. Él le dedicó una
sonrisa soñolienta, pero alzó una ceja cuando ella hundió los dedos en su oscuro
cabello y se inclinó para darle un fuerte y largo beso.
—Hola, guapetón.
—Hola, preciosa.
Soltando una carcajada al ver su expresión de perplejidad, Zoe se alejó. Se puso
en cuclillas junto a Flynn, y mientras a Simón se le salían los ojos de las órbitas pasó
un brazo por el cuello de Flynn, lo reclinó hacia atrás como en un paso de baile y
pegó su boca a la de él con entusiasmo.
—Jolín, mamá.
—Espera tu turno. Hola, encanto —le dijo a Flynn.
—Hola, Zoe. ¿Mallory ha tomado lo mismo que tú?
Ella agarró a Simón y lo atrajo hacia sí a la fuerza mientras él fingía resistirse. Le
soltó una lluvia de besos en las mejillas y un exagerado «hum» sobre los labios.
—Hola, hijo mío.
—¿Has bebido algo, mamá?
—No.
Le hizo cosquillas y luego se puso de pie.
Brad seguía en el mismo lugar que antes, sólo que con los ojos bien abiertos y
clavados en ella. Con una sonrisa lenta, Zoe se arremangó el jersey con un solo
movimiento mientras cruzaba la habitación.
—Me preguntaba si también te pasarías por aquí —dijo él.
—Te he reservado para el final.
Zoe alzó el cuenco de nachos y lo dejó en una mesita cercana. Después se sentó
junto a la cintura de Brad, le cogió el suéter con fuerza y tiró de él.
—Ven aquí, y tráete contigo esa boca sexy que tienes.
Detrás de ella, Simón se puso a rodar por el suelo y a hacer como si vomitara,
hasta que Moe se colocó encima de él.
Zoe finalizó el beso con un provocador mordisco al labio inferior de Brad, y le
susurró:
—Terminaremos esto más tarde. —Después le dio un empujoncito para
devolverlo a su posición previa—. Bueno. —Se levantó y se sacudió las maños como
si hubiese completado una tarea—. Seguro que os encargaréis de recoger todo esto
cuando hayáis acabado. Yo tengo cosas que hacer arriba.
Salió casi sin tocar el suelo, sintiéndose la reina del mundo.
Reseña hecha por:
Kynaomi
Reseña La llave de la Sabiduría - Nora Roberts
Información básica:
Nº de páginas: 464 págs.
Editorial: PUNTO DE LECTURA
Encuadernación: Tapa blanda
Año edición: 2007
Sinopsis:
“Solicitamos el placer de contar con tu compañía para tomar un cóctel y conversar en 4 de septiembre a las 20:00 en el Risco del Guerrero. Tú eres la llave. La cerradura te aguarda”
En el primer libro de esta triología, Malory ya ha conseguido la llave de la belleza. Ahora es el turno de Dana. La sabiduría se aproxima a su contrario, la ignorancia. Dana debe encontrar la “verdad en sus mentiras, y lo que es real dentro de la fantasía”. Esta experiencia cambiará su vida por completo.
Segunda parte de la apasionante Trilogía de las Llaves, en la que Malory, Dana y Zoe vuelven a reunirse para continuar la búsqueda de las tres llaves que liberen a tres diosas de su prisión eterna en la Caja de las Almas y que, al mismo tiempo, les permitan realizar sus deseos...
En esta ocasión, la trama se centra en Dana, aficionada a los libros y a la escritura, en los que hallará el camino hacia la Llave de la Sabiduría. Pero, para encontrarla, debe emprender un largo viaje...
Opinión:
La primera parte de esta trilogía me pareció algo flojo ( que no es lo mismo que malo) en la línea argumental, porque Kane se hace poco de notar, sin embargo esto cambia y mucho en esta segunda parte.
El hechicero sube la apuesta colocando a nuestros protagonistas justo en el centro de un vórtice peligroso donde el tiempo corre en su contra mientras tratan de encontrar la llave y averiguar que sienten en verdad, el uno por el otro.
Dana y Jordan habían tenido una relación en el pasado, pero que Jordan rompió cuando se fue del pueblo dejando a una Dana completamente devastada y que aun hoy no quiere saber nada de el. Pero ahora con la búsqueda el roce aumenta, y Jordan trata de arreglar el daño que le había echo en el pasado. Me emociona esta pareja y sinceramente, si Flynn y Malory son dulces, Dana y Jordan son calientes, divertidos y chispeantes. Siempre están peleando y mantienen un tira y afloja que endulza el corazón de los lectores, y te dan ganas de abrazarlos. Se descubre a un Jordan mas inseguro y adorable que busca secretamente la aprobación de Dana. Con Dana nos encontramos con un frente mas cerrado, ya que toda su vida es un caos y esta preparada plenamente para sufrir un ataque de ansiedad en toda regla. La búsqueda de las llaves. Jordan. La relación de Flynn con Malory. Perder su empleo y embarcarse en una aventura comercial con Zoe y despues con Malory... Demasiadas emociones en demasiado poco tiempo. Por eso me asombra y me deleita verla lanzarse de pleno en la nueva relación con Jordan, tratando de dejar los fantasmas del pasado atrás.
Es un libro lleno de risas, amistad, y romance, aunque también tiene algunos tintes mas dramáticos, que permiten profundizar las emociones y la visión del pasado de nuestros protagonistas.
Me repito. Una Lectura de 10! Extremadamente recomendable.
Fragmentos:
—A las nueve está bien. Dana —su voz se convirtió en un susurro sibilante—, Bradley está aquí.
—Oh, muy bien. Entonces te dejo. Mira...
—No, no. ¿Qué se supone que tengo que hacer con él?
—Vamos, Zoe, no lo sé. ¿Qué quieres hacer con él?
—Nada. —Su voz se elevó un poco antes de volver al susurro—. No sé cómo ha pasado. Está en el salón jugando con Simón, vestido de traje.
—¿Simón tiene un traje? —preguntó Dana con ironía—. Chica, sois muy formales en tu casa.
—No sigas. —Pero se rió un poco—. El lleva un traje, Bradley. Ha llegado a la puerta con una escalera de mano y antes de que me diera cuenta...
—¿Con una qué? ¿Para qué? ¿Para limpiar tus canalones? Por cierto, no era un eufemismo; pero, ahora que lo pienso, sería muy bueno.
—Me dio la escalera..., la trajo para nosotras —se corrigió rápidamente—. Para pintar, y todo eso. Pensó que nos sería útil.
—Qué considerado. Es un buen tipo.
—¡Ése no es el tema! ¿Qué se supone que puedo hacer con este pollo?
—¿Brad te ha llevado un pollo?
—No. —Se le escapó la risa—. ¿Por qué me iba a traer un pollo?
—Yo me pregunto lo mismo.
—He descongelado unas pechugas de pollo para cenar. ¿Qué puedo hacer con ellas?
—Yo intentaría cocinarlas. Venga, Zoe, relájate. ¡Es Brad! Echa el pollo en una cazuela, prepara algo de arroz y patatas, lo que tengas, añade algo verde y ponlo en un plato. Brad no es nada quisquilloso con la comida.
—No me digas que no es quisquilloso. —Volvió a hablar en un susurro—. En esta casa no se cocina cordón bleu. Ni siquiera sé con exactitud qué significa cordón bleu. Lleva un Audemars Piguet. ¿Piensas que no sé lo que es un Audemars Piguet?
Resultaba fascinante de verdad, pensó Dana, observar cómo su viejo amigo Brad convertía a una mujer sensata como Zoe en una loca de atar.
—De acuerdo, dímelo tú. ¿Qué es un Audemars Piguet? ¿Es realmente sexy?
—Es un reloj. Un reloj que cuesta más que mi casa. O casi. No importa. —Suspiró profundamente—. Me estoy volviendo loca, y es una tontería.
—No te lo discuto.
—Te veré mañana.
Dana sacudió la cabeza y colgó. Ahora había algo más para esperar con impaciencia el día siguiente: oír cómo se las habían arreglado Zoe y Brad en una cena con pollo.
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Corrió hacia la entrada principal al mismo momento que Dana corría hacia el interior de la casa con Zoe pegada a sus talones.
—¿Qué pasa? —preguntó Zoe.
—Tengo que enseñaros algo a las dos enseguida. ¡Joder, tengo noticias para vosotras! —dijo Dana cuando Malory corría hacia ella.
—Sea lo que sea, no será una noticia mejor que la mía. ¡Es una bomba!
Zoe se hizo sitio entre las dos.
—Bueno, que alguien diga algo a alguien antes de que explote.
—Yo primero —dijeron Dana y Malory a la vez mientras las dos enseñaban la mano izquierda.
Hubo muchos gritos, seguidos por una explosión de palabras ininteligibles. Al menos eran ininteligibles para los tres hombres y el niño que contemplaban la escena.
Simon vio a su madre y a sus dos amigas saltar y aullar como hacen las niñas en el recreo de su colegio. Frunció el ceño y miró a Brad.
—¿Por qué hacen eso?
—Es uno de los muchos misterios de la vida, muchacho.
—Las chicas son tontas.
Reseña hecha por:
Reseña de La llave de la Luz - Nora Roberts
Información básica:
Colección: Colección Romántica
Páginas: 464
Publicación: 31/10/2006
Género: Novela
Formato: Pequeño
Sinopsis:
“Solicitamos el placer de contar con tu compañía para tomar un cóctel y conversar en 4 de septiembre a las 20:00 en el Risco del Guerrero. Tú eres la llave. La cerradura te aguarda”
Tres llaves. Tres mujeres. El destino las reúne y les brinda la posibilidad de liberar sus más profundos deseos. Malory, la protagonista de este primer volumen, tiene alma de artista y un magnífico ojo para la belleza. Ella debe encontrar la Llave de la Luz, para lo cual se embarca en una búsqueda que puede satisfacer sus sueños... o destrozar su vida para siempre. He aquí el primer volumen de una apasionante triología llena de magia, fuerza y amor.
Opinión:
Bueno, esta triologia me engancho desde que la tuve en mis manos, y no me ha decepcionado ni un poquito. Este libro es el mas suave de los tres, pero no por eso peor. Malory es una mujer capaz, segura de si misma y que sabe que quiere, aunque esta en un mal momento en su vida. Ahora, su vida se ve cruzada con otras dos mujeres Dana y Zoe, con las que debe encontrar 3 llaves antes de que su tiempo se acabe o tres inocentes semidiosas seguiran durmiendo para siempre por culpa de la maldicion de Kane. Para ayudarlas en su busquedad se involucran Flynn, el periodista hermano de Dana, y sus amigos de la infancia Brad y Jordan.
La pareja que forman Flynn y Malory es increible, y Nora Roberts sabe darle un toque a cada pareja distintivo y personal. El equilibrio que encuentran entre el apartamento destartalado de Flynn y su perro, y el piso organizado y el buen armario de Malory es para partirse. La camaderia se forma entre nuestras protagonistas casi inmediatamente y las situaciones mas divertidas se viven entre ellas, mientras los chicos corren alrededor tratando de averiguar que es lo que traman. Y es que no hay duda, son mujeres de armas tomar.
La lectura es adictiva, los dialogos son rapidos y muy entretenidos y los personajes, ya sean principales o secundarios, muy ricos y perfeccionados. Flynn es el hombre ideal, simpatico, divertido y sincero hasta la medula. Se enamora a primera vista y no teme lo que siente, comienza a perseguirla con todas sus armas, y Malory directa y sin pelos en la lengua, es muy divertida de leer, sobre todo cuando se da cuenta de lo que siente por el y lo aferra con ambas manos.
Lectura de 10. Extremadamente recomendable.
Fragmentos:
—Quiero hablar contigo.
—Pues a lo mejor yo no quiero hablar contigo —replicó ella procurando pronunciar las palabras por separado en vez de arrastrarlas.
—Necesitamos solucionar esto si vamos a... —Se quedó mirándola: el cabello deliciosamente alborotado, el rostro encendido, las esbeltas curvas debajo de la ajustada seda blanca... y la mirada ausente y vidriosa—. ¿Qué? ¿Estás borracha?
—Sólo estoy medio borracha, lo cual es, ni más ni menos, asunto mío y mi derecho. Tu hermana está borracha del todo, pero no tienes por qué preocuparte de ella porque Zoe, que no está borracha en absoluto, la ha llevado a casa.
—Hacen falta incontables cervezas o una botella entera de vino para emborrachar a Dana.
—Eso parece, y en este caso ha sido vino. Ahora que ya hemos dejado claro todo eso, te recordaré que yo sólo estoy medio ebria. Entra y aprovéchate de mí.
Flynn soltó lo que podría haber sido una carcajada y decidió que el mejor sitio para sus manos —bueno, si no el mejor al menos el más sensato— estaba dentro de sus bolsillos.
—Es una invitación encantadora, preciosa, pero...
Ella resolvió la cuestión agarrándolo con firmeza de la camisa y atrayéndolo de un buen tirón.
—Entra —repitió, y luego pegó su boca a la de él.
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—Espera. —Flynn levantó una mano cuando Jordan empezó a bajar—. ¿Qué tal si te pones unos pantalones?
—Claro.
—Ven conmigo —le dijo a Malory—. Moe necesita salir.
Dándole un tirón, Flynn logró separarla del lugar en que se había quedado embobada mientras contemplaba a Jordan. Pero ella volvió a quedarse sin habla en la puerta del salón.
Brad estaba en el sofá, boca abajo, con un brazo y una pierna colgando. Iba ataviado como Jordan, sólo que sus bóxers eran blancos.
Malory pensó que era muy interesante comprobar que el vástago del imperio Vane tenía un trasero magnífico.
—¿Fiesta del pijama? —aventuró.
—Los chicos no hacemos fiestas del pijama. Nos limitamos a estar juntos a nuestro aire. ¡Moe! —llamó al perro, que se había acercado a lamer el pedazo de la cara de Brad que no estaba enterrado en los cojines—. Brad siempre consigue dormir, sean cuales sean las condiciones.
—Eso parece.
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—Me temo que estoy convirtiendo en una costumbre el interrumpiros —dijo Jordan entrando en la cocina—. Lo lamento.
—No pasa nada. —Malory se echó el pelo hacia atrás y fue a buscar tazas limpias—. Sólo he venido para pedirle a Flynn que se case conmigo. Es agradable conocer a otro de sus amigos. ¿Vas a quedarte mucho tiempo en el pueblo?
—Depende. ¿Qué ha contestado cuando se lo has pedido?
—Oh, le cuesta mucho formar frases completas cuando yo menciono el amor o el matrimonio. Resulta raro teniendo en cuenta que es periodista, ¿no?
—¿Sabéis? Yo sigo aquí, ¿eh? —intervino Flynn.
—¿Eso es café? —Brad entró a trompicones, parpadeó cuando reparó en Malory y se escabulló también a trompicones—. Perdón —añadió mientras huía.
Reprimiendo una risa, ella pasó un trapo por las tazas.
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Empleando una fuerza considerable, se lo quitó de encima. No iba a abofetearlo, sería demasiado previsible y femenino; pero estuvo a punto de darle un puñetazo.
—Lo siento. Pensaba que me habías llamado para esto.
—Inténtalo de nuevo y acabarás sangrando por varias heridas mortales.
Jordan se encogió de hombros y fue hacia la cafetera como si nada.
—Claro, es culpa mía.
—Desde luego que sí. Cualquier derecho que tuvieras a tocarme expiró hace ya mucho. Quizá seas parte de esto, porque resulta que compraste ese maldito cuadro, y te toleraré por esa razón. Y porque eres amigo de Flynn. Pero mientras estés aquí, atente a las reglas.
Él sirvió dos tazas de café y dejó la de Dana sobre la encimera.
—¿Por qué no me las explicas con detalle?
—No me tocarás jamás. Si estoy a punto de cruzar delante de un autobús en marcha, tú ni tirarás de mí hacia la acera.
—De acuerdo, prefieres que te atropelle un autobús a que te ponga la mano encima. Anotado. ¿La siguiente?
—Eres un hijo de la gran puta.
Algo que podría ser un destello de pesadumbre cruzó el rostro de Jordan.
—Lo sé. Mira, veamos las cosas con un poco de distancia. Flynn es importante para nosotros dos, y esto es importante para Flynn. La mujer que hay ahí es importante para Flynn, y también es importante para ti. Aquí estamos todos conectados, tanto si lo queremos como si no. De modo que intentemos entenderlo. Flynn ha estado aquí esta mañana, no más de tres minutos. Por eso no he podido enterarme de mucho, ni tampoco me enteré demasiado anoche, cuando llamó para decir que Malory tenía problemas. Ponme al corriente.
—Si Malory quiere que lo sepas, ya te lo dirá.
«Tiéndele una rama de olivo —pensó él— y te la clavará en la garganta.»
—Sigues siendo dura de pelar.
—Es un asunto personal —le espetó—. Intimo. Ella no te conoce. —A pesar de los miles de juramentos que había hecho, se le anegaron los ojos—. Y yo tampoco.
Aquella simple mirada llorosa agujereó el corazón de Jordan.
—Dana.
Cuando él dio un paso adelante, ella agarró el cuchillo del pan de la encimera.
—Vuelve a ponerme las manos encima y te las dejaré colgando de las muñecas.
Reseña hecha por:
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